TENSIONES CON RUSIA
El
Tratado de Shimonoseki puso fin a la Guerra Chino-Japonesa, pero causó el
inicio de las fricciones que terminaron enfrentando a los imperios ruso y
japonés. Rusia también estaba interesada en ampliar su ya de por sí amplio
territorio anexionándose Manchuria y Corea. Debido a ello, se opuso con todas
sus fuerzas al tratado de paz, por el que Japón adquiría el control de la
península de Liaodung entre otros territorios. Rusia convenció a Alemania y a
Francia para que la apoyasen presentando las tres naciones una queja conjunta contra
la adquisición japonesa de Liaodung. Frente a esta presión internacional, Japón
se vio obligado a escupir un jugoso pedazo del pastel que acababa de conseguir,
aunque se le concedieron algunas concesiones menores en compensación. El hecho
de que inmediatamente después Rusia consiguiese que China le cediese la dicha
península en 1989 para instalar allí una base naval, la famosa Port Arthur
(actual ciudad de Lüshun), causó la ira del pueblo japonés.
En
1900, se desató la Rebelión Boxer en China, en la que la secta china bóxer (el
auténtico nombre en chino significa “Sociedad de la Harmonía y la Rectitud”)
quiso expulsar de China a todos los extranjeros. Contaron con la complicidad y
luego con el apoyo abierto de la emperatriz Cixi y del ejército imperial chino.
El momento más famoso de este levantamiento fue el Asedio al Barrio de las
Legaciones, en Pekín (asedio trasladado al cine en la película “55 días en
Pekín”, rodada en España en 1963). Enfrentada a China se levantó la Alianza de
las Ocho Naciones, compuesta por Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, el
Imperio Austro-Húngaro, Estados Unidos, Japón y Rusia. La rebelión fue
aplastada y se firmó la paz el 7 de septiembre de 1901 con el Tratado de
Xinchou. China tuvo que pagar una fuerte indemnización a las Ocho Naciones y a
España y a los Países Bajos, pero no tuvo que ceder más territorios a las
potencias extranjeras aunque los rusos ocuparon Manchuria con 100.000 hombres.
El final de este breve conflicto solo sirvió para caldear aún más el ambiente entre
Rusia y Japón debido a la ocupación de Manchuria por los rusos.
En
previsión de un más que posible conflicto con Rusia, los japoneses firmaron con
los británicos la Alianza Anglo-Japonesa de 1902, en la que ambas naciones
acordaban mantener el status quo y ayudarse mutuamente de tal modo que si una
de las dos partes estaba en guerra con otra nación, la otra permanecería
neutral a no ser que el enemigo fuese más de una nación. Junto con esto, los
japoneses y los rusos entablaron negociaciones para intentar resolver la
situación, con los japoneses dispuestos a aceptar el dominio ruso de Manchuria
si estos a su vez reconocían el dominio japonés de Corea. Las negociaciones
fracasaron en 1904, y ambas naciones se prepararon para la guerra. Tras varias
pequeñas escaramuzas navales, el día 9 de febrero de 1904 la flota japonesa
atacó por sorpresa a la flota rusa del Pacífico mientras se encontraba aún
anclada en Port Arthur.
PORT ARTHUR Y MUKDEN
El
inicio de hostilidades fue el mismo que diez años antes contra China ya que no
hubo una previa declaración de guerra y el ataque de la Segunda Escuadra
japonesa sobre la flota rusa de Port Arthur fue totalmente por sorpresa. El
plan japonés demostró estar muy bien pensado, ya que se dividió a la flota en
tres escuadras independientes. La Primera Escuadra se mantendría en espera,
sirviendo de reserva en caso de algún imprevisto, mientras que la Segunda
Escuadra sería la encargada de atacar la flota rusa en Port Arthur. Al mismo
tiempo, la Tercera Escuadra, mucho más pequeña, recibió la misión de vigilar a
la división de cruceros acorazados rusos que tenían como base el puerto de
Vladivostok.
El
ataque contra Port Arthur empezó con un ataque nocturno por parte de los
torpederos japoneses, que atacaron a los buques rusos anclados en la rada,
apoyados por dos acorazados y un crucero cuyo objetivo era hundirse en la
entrada del puerto, cerrándola y atrapando a la flota rusa en el puerto. A la
mañana siguiente, el Almirante Togo se aproximó con el grueso de su flota para
bombardear a los atrapados barcos rusos; nada más y nada menos que siete
acorazados, cinco cruceros, veinticinco destructores y otros buques menores
habían quedado aprisionados dentro del puerto. La idea de Togo era rematar al
enemigo bombardeándolo con la flota japonesas, pero en eso fracasó, ya que los
buques rusos contaron con el fuego protector de las baterías costeras, que
obligaron a los buques nipones a retroceder, aunque dejaron siete buques rusos
dañados.
Sin
embargo, la maniobra de Togo permitió que los transportes de tropas llevasen al
ejército japonés desde Japón hasta Corea sin demasiado peligro y que desde allí
los contingentes japoneses se abriesen paso hasta Manchuria. Reconociendo que
la flota rusa seguía siendo un peligro, tanto los mandos del ejército como de
la flota japonesa decidieron tomar el importante puerto. El asedio de Port
Arthur duró casi un año, hasta el 2 de febrero de 1905, con los barcos de
guerra japoneses controlando y minando las aguas situadas frente al puerto
mientras que el Tercer Ejército japonés se abría paso, penosamente, a través de
las defensas rusas que protegían el puerto. Muchas armas y tácticas empleadas
luego en la Primera Guerra Mundial fueron puestas en práctica en dicho asedio.
El ejército japonés demostró una gran ignorancia en las tácticas modernas de
guerra, adoptando un planteamiento muy medieval en el asedio a la fortaleza
rusa, lo que provocó muchas bajas.
Mientras, ambas escuadras dispusieron
extensos campos de minas submarinas consiguieron ambas causarse grandes
perdidas la una a la otra. La pérdida más grave para los rusos fue la voladura
del acorazado Petropavlosk el 13 de abril y que causó la muerte del
Vicealmirante Makarof, el mejor estratega naval de la flota rusa, que había
sido enviado apresuradamente a Port Arthur para que salvase a la flota de la
destrucción. También en el mes de abril se hundieron dos cruceros y tres
destructores rusos. Los japoneses perdieron también dos acorazados y un
crucero. Sin embargo, el asedio continuaba ya que los rusos disponían de las
instalaciones portuarias de Port Arthur para reparar sus buques y los japoneses
podían mandar los suyos a reparar a Japón y sustituirlos por otros que habían
estado en reserva.
Observando
como el ejército japonés se acercaba cada vez más hacia el puerto propiamente
dicho, el Contraalmirante Vitjeft, que había asumido el mando de la escuadra,
planeó una salida con la que intentaría llevar a los restos de su flota hacia
Vladivostok. La fecha elegida fue el 10 de agosto. Para intentar incrementar
sus posibilidades de éxito, contactó con la división de cruceros de
Vladivostok, que había realizado una exitosa campaña contra los cargueros y
transportes japoneses a pesar de todos los intentos de la flota japonesa por cazarlos,
para que saliese a apoyarles.
Togo,
al igual que el Almirante Jellicoe en Jutlandia más de una década después, no
deseaba trabarse en un combate a corta distancia contra la escuadra rusa, donde
una carga suicida de torpederos o un cañonazo afortunado podrían desbaratar la
formación de la flota japonesa y dar ventaja a los rusos. Por ello, en la
llamada Batalla del Mar Amarillo, ambas flotas estuvieron dos horas
cañoneándose a larga distancia sin mucho éxito
PD: Mi siguiente post será sobre la batalla de Tsushima
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